Pioneros de la fotografía: Nadar

Nadar fue el nombre artístico adoptado por el fotógrafo, caricaturista, periodista y escritor Gaspard-Félix Tournachon, una de las figuras más relevantes de la fotografía del siglo XIX.

Nadar vivió en Paris entre 1820 y 1910, instalando allí el estudio fotográfico más reconocido de la época: “Photographie Nadar”. Con una destreza magistral para los retratos (heredada del poder de observación de su trabajo como retratista), Nadar fue pionero en el arte del retrato fotográfico, capturando rostros y miradas con una naturalidad desconocida para la época. El uso de fondos oscuros permitió a sus composiciones resaltar expresivamente los rasgos de los retratados.

Su estudio en el Boulevard de los Capuchinos gozó de gran popularidad entres las élites artísticas de Paris durante la segunda mitad del siglo XIX. Para los miembros de la alta sociedad francesa, ser retratado por Nadar era una distinción inigualable. Los miembros emblemáticos de la intelectualidad de la época posaron ante el lente atento del fotógrafo.

Sobrevolando las vangaurdias

Conocido por sus legendarios viajes en su gigante globo “Le Giant”, Nadar incursionó en la fotografía aérea, efectuando los primeros retratos de París desde las alturas. Son éstas las primeras fotografías aéreas de

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la historia. El retratista presidía junto a Julio Verne la “Sociedad de Fomento de la Locomoción Aérea a través de Máquinas más pesadas que el aire”, lo cual es solo una muestra del interés del artista en los adelantos en materia de ciencia (de hecho, se inició en el estudio de medicina), política, literatura y arte, siendo un propulsor de la libertad de expresión.

La vanguardia técnica impulsada por Nadar se hizo presente también en sus registros fotográficos de las catacumbas y cloacas de París, donde preconizó el uso de la iluminación artificial en fotografía, logrando impactantes imágenes de sitios con nula luz natural.

Adelantado también en el terreno artístico, contribuyó al impulso de las vanguardias pictóricas que cambiarían la historia del arte del siglo XX, cediendo su estudio para la primera exposición impresionista, en el año 1874.

Como periodista, Nadar desarrolló la técnica del fotorreportaje, registrando hechos de gran significación en la historia francesa y universal. Célebre es su retrato de Víctor Hugo en el lecho de muerte, así como el del famoso químico Michel Eugène Chevreul, un centenario en 1886, año en que Nadar lo fotografió. Entre otros escritos, Nadar publicó en 1900 el libro “Cuando yo era fotógrafo”, con apuntes sobre los procedimientos en fotografía, gran aporte para el oficio del fotógrafo en su tiempo.

Por todas estas innovaciones, el célebre pintor Honoré Daumier, contempráneo de Nadar, pronunció la conocida sentencia: “Nadar elevó la fotografía a la altura del arte”. Gracias al aporte de este polifacético creador, la fotografía dejó su condición de mera técnica y comenzó a adquirir visibilidad en el espectro de las artes visuales, consolidando su importancia como medio artístico y expresivo.